Acaba de caer la última hoja del castaño.
La vi flotar, indecisa, unos segundos
Antes de posarse a medias sobre un charco
No hubo tiempo para ceremonias, un
Transeúnte ya la hundía bajo la bota,
Y el momento pasó, como casi todos.
Las demás, que hasta ayer
alfombraban el patio y crujían al paso,
esperan su destino embolsadas en el rincón.
Los bosques ayer dorados, se han oxidado irremediablemente
Allí adonde la desnudez no llega todavía
Y el sol, lejano y pálido
apenas asoma de vez en cuando
entre nubes espesas y sombrías,
30 tonos de gris pincelados por el viento.
Y aunque el frío aún no muerda
Va mostrando los dientes.
Dicen que podría nevar el domingo
Revuelvo cajones buscando la bufanda
pero no la encuentro...
22/11/2015
