miércoles, octubre 11, 2006

Mienten


Mienten
el amarillo sol sobre mi frente
el hijo azul que prospera en tu vientre
la vida se detuvo hace tiempo
y de repente
Mienten
la sonrisa del adolescente
las pretenciones de los pretendientes
miente el feliz reflejo en el espejo
de alguna gente.

Y mienten
quien dice que no es urgente
porque el fantasma del hambre
se aparece entre mi gente
y no me puedo enderezar
y estoy parado
naci para trabajar, naci para trabajar,
y no hay trabajo.

Mienten
esa agonia sobre mi pecho verde
la mala racha de un hombre valiente
las cuatro puñaladas de esos cuatro
delincuentes.

Mienten
yo te iba a dar lo que tu me pidieses
que no soy yo quien merece perderte
con lo que te he buscado amor mio
no me dejes.

Y mienten
que nadie se llame a engaño
han marcado la baraja
y me han robado la suerte
y no me puedo enderezar
y estoy parado
naci para trabajar, naci para trabajar,
y no hay trabajo.


Roque Narvaja




Oración de un desocupado



Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello


Juan Gelman


lunes, octubre 09, 2006

Los dinosaurios caminan de nuevo...

No es que dejaran de vivir entre nosotros. Treinta años cruzándolos en cualquier esquina o bar o pasillo... Treinta años escuchándolos mentir, torcer, justificar... pero la lucha de tantos compañeros vivos y muertos no fue en vano y llegó un momento en que el consenso democrático los relegó al ámbito de lo vergonzante. Pero con la progresiva erosión de la impunidad estalló el miedo y ya sabemos cómo reaccionan los cobardes violentos. Otra vez se impone la resistencia, mantener la sed de justicia, la memoria implacable y la dignidad de los justos perseguidos.

Porque no hay paz sin justicia, nos hay justicia sin castigo a los culpables, no hay reconciliación sin arrepentimiento y reparación. Porque los que secuestran, torturan, desaparecen, matan, encubren y justifican el crimen son y serán siempre el enemigo.

A Julio López, a los testigos, a los que resisten


LOS ENEMIGOS

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
Donde cayeron asesinados,
Bajaron las banderas a empaparse de sangre
Para alzarse de nuevo frente a los asesinos.

Por estos muertos, nuestros muertos
Pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria,
Pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte,
Pido castigo,
Para el traidor que ascendió sobre el crimen
Pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,
Pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
Pido castigo.
No quiero que me den la mano
Empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.

No los quiero de embajadores,
Tampoco en su casa tranquilos,
Los quiero ver juzgados,
En esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo.

Pablo Neruda