miércoles, mayo 24, 2006

Sometimiento



Noche desesperadamente enfurecida,
de cerros y lluvias.
Cuánto demoré en pronunciar el beso
que no logró alcanzarte.
Habías aprendido del viento
a huir de mis manos buscadoras.
Y te dormiste con el sueño de todas las
mujeres,
que se dejan amar como las rosas.

Por las alegres voces de tus años,
supe que al álamo verde de tu juventud
no podía regarlo con mi sangre.
Cuando volvíamos,
quedó colgado de tus puertas
el llanto de un mendigo recién nacido.
La ciudad maldita
nunca comprenderá mi regreso.

Gustavo “Cuchi” Leguizamon
Salta, Mayo 11 de 1946


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