jueves, abril 06, 2006

En qué andamos....

Más allá de las disgresiones, alguna preliminar reflexión sobre lo que se quiere hacer aquí.


Escribir acerca de escribir, o tal vez más precisamente de la imposibilidad de escribir, acaso sólo sea –aquí- la dificultosa elaboración de una coartada, o menos piadosamente, la justificación del fracaso.


He adelantado ya que este blog es fruto de de aquella imposibilidad, sea que opere como mero ejercicio, como disparador o, según la sospecha arriba deslizada, como intento de atenuar la culpa de un desacierto.


Bien podría, quizás, adentrarse distraídamente en el terreno del exorcismo, aunque aún no se sepa si el demonio a expulsar terminará siendo algún misterioso impedimento a la realización de la vocación literaria, o bien la eliminación definitiva de esta última, y a seguir viviendo!


Es, en todo caso, por ahora, una negociación, un tug of war entre la imposibilidad de escribir y la de no hacerlo. Prefiero no anticiparme al eventual resultado, el patetismo de una confesión apresurada socavaría mis pequeñas pretensiones de elegancia.


Volviendo pues a la tarea, sería de rigor comenzar por identificar algunos de los distintos niveles que plantea la cuestión. Estableciéndose en el renglón más bajo podría calificarse la contradicción como sólo aparente. Para ello sólo hay que desplazar el problema a las palabras y consignar a menos dos sentidos de “escribir”, la tarea mecánica de volcar palabras a un papel –sea en una lista de supermercado, un informe comercial, una carta al banco- y Escribir (con mayúscula, adviértase) que comprendería la facultad de producir algo con un mínimo de valor literario.


En el vórtice de tal escisión podría ubicarse despreocupadamente esta página, escribiendo intensa y largamente acerca de la imposibilidad (del suscripto) de Escribir, llorando, desgarrándose las vestiduras y, en general, descargando frustraciones.


Habrá, no obstante que avanzar dos pasos y asumir una posición levemente más ambiciosa. En el segundo escalón, he pensado en una tarea más hermenéutica, explorar las posibilidades e imposibilidades que plantea escribir. De tal forma que se irán incorporando distintos aspectos de esta problemática, ayudado por las reflexiones de escritores cuya preocupación en este sentido es más estética o metafísica.

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