Hoy simplemente
no me da la gana,
la energía, la rabia o el llanto,
de empujar el cuerpo
por las calles,
a contramano;
de creer, esperar,
entregarme a los sueños
temerario,
de buscar una mirada hermana
o rozar la esperanza
con la mano.
Hoy parece todo
mucho más difícil,
turbio, mistongo, enmarañado,
y agobiada el alma se retoba,
buscando en lo oscuro
un remanso.
Hoy me pesa
la vida en cada paso,
y si pudiera hoy elegir,
eligiría
morir mansa
y quedamente
en tu regazo.
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